Un bache fuerte no siempre deja señales a la vista, pero puede dañar el rin y la llanta sin que lo notes de inmediato.
Señales de un rin dañado
- El volante vibra o el auto se siente inestable.
- La llanta pierde aire poco a poco sin ninguna ponchadura.
- Se ve el rin chueco, con golpes o con el borde doblado.
- Hay un bulto en el costado de la llanta.
Qué hacer
Revisa el rin y la llanta después de cualquier golpe fuerte. Si el rin está ligeramente chueco, muchas veces se puede enderezar y volver a balancear. Si está agrietado o muy deformado, hay que cambiarlo.
Rodar con un rin dañado maltrata la suspensión y puede provocar que la llanta se salga o se desinfle de repente.
Para evitar daños, baja la velocidad ante los baches y mantén la presión correcta, porque una llanta con poco aire protege menos al rin.
En Grupo Tecnollantas revisamos rines, llantas y balanceo después de un golpe.

